El campeón mundial de paracaidismo Klaus Renz se lazó en homenaje por los internos de Bellavista

Se lanzó por la paz

A las 12:10 del mediodía de ayer Klauz Renz, campeón mundial de paracaidismo, se lanzó a 3.000 metros de altura sobre el Valle del Aburrá para realizar un salto por la paz.

Por
ISABEL MEJÍA LENZ
Medellín

Un paracaídas blanco sostenía al campeón mundial de paracaidismo, el alemán Klaus Renz, sobre el cielo de Medellín, al medio día de ayer. Tras una gira mundial el campeón saltó por la paz de Colombia y por el éxito final de un récord Guiness.

A 3.000 metros de altura, Klaus y cuatro paracaidistas colombianos se lanzaron desde una avioneta y comenzaron el viaje durante casi un minuto de caída libre, durante el cual se precipitaron a una velocidad de 250 kilómetros por hora.

En medio del descenso, Klaus y Edwin Neira desplegaron la bandera de Colombia, para abrir luego sus paracaídas y hacer un descenso más lento.

Cada segundo de los casi seis minutos en el aire fue suficiente para que los cinco paracaidistas pudieran mirar, como pájaros, los cerros, la ciudad y el curso del río Medellín.

Pero Klaus afirma que tanto sus ojos como su corazón se detuvieron en la cárcel de Bellavista, lugar en el cual deseaba aterrizar.

El campeón fue invitado a la ciudad por la Confraternidad Carcelaria de Colombia, que lo llevó a visitar a Bellavista. "Esta fue la idea que me trajo hasta acá", dijo.

Por motivos de seguridad el plan que tenía de caer dentro de Bellavista cambió, para que una multitud de niños y grandes lo vieran tocar el suelo en la Plazoleta de Empresas Públicas.

En la tierra, todos levantaron sus miradas al cielo al ver un paracaídas rosado, otro blanco, otro azul aguamarina y otro negro, y verde, que descendían levemente.

Los niños gritaban a la espera, mientras que más gente salía de su oficina para contemplar el espectáculo. Klaus fue el segundo en caer, lo hizo justo encima del lugar que le marcaron con una equis naranja.

"En el momento que saltas del avión tienes una de las más grandes experiencias que alguien puede tener. La caída libre es el sueño de cada niño. Es ser como Peter Pan, y saltar es lo que lo hace más cerca", expresó Klaus, emocionado.

Recordó que de sus 32 años, lleva la mitad de su vida saltando en paracaídas, deporte que aprendió en su ciudad natal Stuttgart.

Con más de cuatro mil cien saltos, el caer en Medellín no fue para él uno más. "Esta ciudad no es cualquier lugar en el mundo, es Medellín, su nombre dice mucho".

"Saltar fue verdaderamente emocionante. Al principio iba a saltar en la cárcel de Bellavista, y aunque no fue posible, sé que definitivamente quiero volver para hacerlo allí".

Fue hace tan solo una semana que Klaus leyó el libro El Señor de Bellavista. "Si lees el libro y luego visitas el lugar, esto resulta muy emocionante, no se como describirlo. En Bellavista estuve en uno de los patios donde los prisioneros me cantaron y se sintieron contentos de que yo como campeón mundial los visitara, pero yo también me sentí igual de alegre de estar con ellos, y de ver que allí están en paz."

Aunque había realizado saltos por obras de caridad, esta fue la primera vez que el campeón lo hizo por la paz. "Vine desde muy lejos para dar este mensaje de paz", dijo.

Récord Guinness

El caer en Medellín fue el séptimo salto que Klaus emprendió en una larga gira para obtener un récord Guiness, que consistía en saltar en siete puntos geográficos en cinco continentes en menos de un año.

La odisea comenzó el primero de enero en la Antártida, cuando Klaus saltó a 3.500 metros de altura para dar inicio a un nuevo milenio en caída libre, a una temperatura de 36 grados centígrados bajo cero.

Luego paso a hacer su segundo salto el 10 de junio en Davis, California a 9.300 metros de altura, donde tuvo que usar oxígeno al saltar.

Su tercer salto fue en su país Alemania, en el palacio del presidente alemán Johannes Rau, como parte del "Tour de la Esperanza", campaña que recaudó fondos para los niños con cáncer.

Le siguió Tokio, Japón, y luego la capital de Australia, Camberra, donde cayó al frente al Parlamento Nacional.

Y fue tan solo hace una semana que logró un sexto salto en Namibia, África.

"Los saltos en los otros continentes fueron bastante buenos pero creo que este en Medellín fue el mejor, porque fue para una buena razón". Klaus dedicó su éxito a la paz del país, al trabajo de la Confraternidad Carcelaria de Colombia, y especialmente por los internos de Bellavista.

"Tuve la oportunidad de combinar el récord con el trabajo de Confraternidad Carcelaria de Colombia, porque ellos traen la palabra de Dios a los internos, a los guardias y a sus familias. El cambio que he visto en Bellavista es notable".


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